El Puente de los Alemanes de Málaga, también conocido oficialmente como Puente de Santo Domingo, es una pequeña pasarela metálica para peatones sobre el río Guadalmedina que une el centro histórico de Málaga con la iglesia de Santo Domingo, en el barrio de Perchel Norte.
Su construcción se remonta a 1909, pero su origen está vinculado a dos eventos clave: primero, el naufragio de la fragata alemana SMS Gneisenau en diciembre de 1900, en el que varios malagueños perdieron la vida al intentar salvar a los marineros desde sus embarcaciones. Segundo, la riada de septiembre de 1907, que destruyó varios puentes de la ciudad, incluido el de Santo Domingo. Ante estos hechos, Alemania (dirigida por el káiser Guillermo II) impulsó una suscripción popular para ayudar, y los fondos recaudados sirvieron para donar este puente a Málaga.
Hay una placa en uno de los arcos que recuerda el gesto alemán: dice algo así como “Alemania donó a Málaga este puente agradecida al heroico auxilio que la ciudad prestó a los náufragos de la fragata de guerra Gneisenau”. Culturalmente, el puente simboliza la solidaridad entre Málaga y Alemania, y supuso un recuerdo permanente del valor de la población local en situaciones de emergencia.
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